Todos los dias me levanto y tomo conciencia de mi salud y doy gracias en general pues no soy religioso. Porque cualquier dia que me levanto y me duele algo, estoy enfermo o tengo algo inflamado es un dia en el que se que me voy a tener que esforzar aun mas unicamente para actuar al 100% de mi capacidad.
Por eso la semana pasada al tener ya tres dias con una infección en el ojo izquierdo que no me permitia abrirlo y me hacia despertar con las pestañas pegadas, decidi ir a primera hora a la farmacia B a pedir consulta con el especialista residente. Para un estudiante como yo es probablemente lo mejor que puedes hacer, la consulta sale en menos de $100, la espera si es que hay suele ser de menos de dos pacientes y dependiendo de la prescripción, buscas en que farmacia puedes conseguir el mejor generico para curarte.
Asi que maneje con los lentes puestos y los lentes de sol encima pues mis ojos estaban hipersensibles a la luz del terrible sol de Monterrey y me baje en dicha farmacia. Al llegar habia un paciente dentro asi que saque mi celular y me entretuve leyendo twitter un rato pero grata sorpresa!; al salir el paciente me dio la bienvenida una chava con un vestido amarillo y naranja abajo de la bata, tuve que sonreir por primera vez ese dia por muy hinchado y rojo que tuviese el ojo izquierdo.
La doctora me pidio mis datos de vida, familia, me tomo la presión, examino los reflejos de ambos ojos tomandome de la barbilla y un poco mas. Sonreia y me di cuenta de lo facil que iba a ser esto. Me quite los lentesde armazón que tengo desde hace mas de 12 años y empece a aplicar algunas bromas y a sonreir y vi que cada uno de estos gestos iluminaba su carita. Verla directo a los ojos mientras hacia su faena de doctora me recompensaba con la vista de sus expresiones femeninas, su sonrisa rigurosamente blanca y sus ojos jovenes y llenos de pena. Sin mencionar su cuerpo bajo la bata y los movimientos de sus grandes senos bajo el colorido vestido al pasearse por el reducido espacio del consultorio.
En los tres meses pasados, gracias a Tinder he conseguido multitud de mujeres con las cuales mantener una conversación casual sin temor a perder a la chica en cuestión porque SIEMPRE hay otras que si van a responder a lo que la primera no contesto; por lo general y sorpresivamente con las mismas respuestas.
Gracias a estas cientos de conversaciones de practica que he mantenido mi platica se ha relajado bastante y actualmente tengo bastante interes en las vidas de otras personas y las cosas que digan que me puedan hacer reir. Inclusive he salido con dos match’s de Saltillo que eran hermanas -las dos venian a probar el embutido regio, cada cual por su cuenta- aun sabiendo que la posibilidad de conseguir un beso era practicamente cero por el cockblockeo fraternal (sororal?), todo esto gracias a mi curiosidad y los resultados que estas interacciones me pueden causar actualmente.
Por este mismo interes extracentrico no habia pasado mucho tiempo antes de que la doctora me empezara a platicar de su vida y los examenes que la facultad de medicina le exigia pasar. Me conto que acababa de llegar de estudiar tres años de medicina en Houston . Me presumio sus conocimientos sobre ingredientes activos de medicinas que me podria recetar y no pudo evitar sorprenderse al ver que reconocia ciertas palabras que solo los medicos entienden gracias a mi conocimiento de raices grecolatinas.
Para cuando decidimos acabar la consulta, unos cuarenta y cinco minutos ya habian pasado y ella ya me habia hecho una receta. Posteriormente nos despedimos, no sin antes dejarme claro que esperaba verme unos dos dias despues (sin costo) para darle seguimiento a mi tratamiento. Para ese momento una idea ya se habia venido a formar en mi cabeza…
mono verdoso